El Trastorno del Procesamiento Sensorial, también conocido como Disfunción de Integración Sensorial, se distingue por las dificultades para interpretar y organizar la información que captan los órganos sensoriales como la vista, el tacto, el olfato y el gusto. La hipersensibilidad está presente en la mayoría de las personas con trastornos del neurodesarrollo. Las causas pueden estar liadas a una discapacidad, una enfermedad o un problema psicológico, aunque pueden afectar a todo el mundo en general.

Un niño que padezca este tipo de alteraciones puede reaccionar de manera exagerada ante diversos estímulos, algo que le puede causar dificultad para la adaptación al medio, ser más inquieto, asustarse con facilidad o tener problemas a la hora de las relaciones personales. Así, recibirá los estímulos de su entorno de un modo más intenso que pueden incluso provocarle dolor físico. El cerebro recibe una cantidad enorme de información sin filtrar lo que provoca fatiga rápidamente. Para las personas sin problemas neurológicos las reacciones son a veces incomprendidas.

Nuestro cerebro está expuesto a un flujo constante de información proveniente de los sentidos, desde aromas hasta el roce de la ropa y los sonidos. El problema es que el cerebro de los niños con un trastorno del procesamiento sensorial no puede filtrar adecuadamente esos estímulos, no logra desconectar aquellos que no son importantes. Como resultado, esos pequeños son muy sensibles al entorno.

Podemos diferenciar seis tipos:

  • Hipersensibilidad visual

En una persona hipersensible a nivel visual, las fuentes de luz van a ser más intensas en lugares como los centros comerciales, las aulas o las clases de deporte, lo que puede provocarle deslumbramiento y, en ocasiones, dolor como migrañas.

  • Hipersensibilidad auditiva

Una persona hipersensible de la audición percibe los ruidos de una manera amplificada teniendo dificultades para clasificar los ruidos en una conversación o en un ambiente con mucho ruido.

  • Hipersensibilidad olfativa

Una hipersensibilidad olfativa se traduce por un olfato sobre desarrollado y el más mínimo olor, bueno o malo, se percibe de una manera muy fuerte y puede provocar náuseas o mareos.

  • Hipersensibilidad gustativa

Las personas con esta hipersensibilidad pueden sentir una profunda repugnancia por la mayoría de los alimentos.

  • Hipersensibilidad táctil

Para estas personas, las zonas de las manos, los pies, el cuello o los brazos son muy sensibles. Estas zonas están fácilmente irritadas y se acompaña de mareos sobre todo en lugares donde hay mucha gente y muy cercana físicamente.

  • Hipersensibilidad propioceptiva y vestibular

El sentido propioceptivo es interno a nuestros músculos, las articulaciones o los ligamentos. La hipersensibilidad en este sentido es la percepción de su cuerpo en el espacio. Una persona hipersensible al flujo vestibular va a percibir los movimientos de su cuerpo y del entorno de forma agresiva y violenta. Los comportamientos característicos de la hipersensibilidad propioceptiva o vestibular son: miedo al movimiento o situaciones de desequilibrio, y una actividad muscular débil.

Los niños hipersensibles sensorialmente tienen determinadas características que pueden alertar a los padres:

  • Respuestas excesivas ante ruidos repentinos,agudos, ruidosos o metálicos.
  • Distracción ante estímulos que pasan desapercibidos para los demás.
  • Tendencia a evitar las multitudes o incluso a estar de pie demasiado cerca de otras personas.
  • Miedo exagerado a trepar o caer.
  • Problemas de equilibrio.
  • Sensibilidad extrema ante los aromas, sabores y texturas.
  • Resistencia al cambio.
  • Falta de habilidades sociales ya que suelen reaccionar con gran irritabilidad.
  • Problemas para controlar sus impulsos.

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